Se han detectado microplásticos, contaminantes omnipresentes que ahora se encuentran en casi todos los entornos, en lo más profundo de los huesos humanos, lo que genera serias preocupaciones sobre su posible impacto en la salud esquelética. Una revisión exhaustiva de 62 artículos científicos, respaldada por investigaciones de la FAPESP y publicada en Osteoporosis International, revela que estas partículas microscópicas de plástico no sólo están presentes en el torrente sanguíneo, el cerebro y la placenta, sino que interfieren activamente en la función ósea.
Cómo entran los microplásticos en el cuerpo y llegan a los huesos
La absoluta ubicuidad de los microplásticos hace que la exposición sea inevitable. Se desprenden de objetos cotidianos como cortinas, muebles y ropa, transportándose por el aire o contaminando el agua y los alimentos. La inhalación, la ingestión o el contacto con la piel permiten que estas partículas entren al cuerpo. Una vez dentro, se acumulan en diversos tejidos, incluida la médula ósea.
Deterioro de la salud ósea: la ciencia detrás de la amenaza
Los estudios indican que los microplásticos alteran la salud ósea de múltiples maneras. Afectan la función de las células madre de la médula ósea, promoviendo la formación de osteoclastos, células responsables de descomponer el tejido óseo. Esta resorción ósea acelerada conduce a:
- Viabilidad celular reducida: Los microplásticos dañan directamente las células óseas, debilitando su capacidad para sobrevivir.
- Envejecimiento prematuro: Las células expuestas a los microplásticos envejecen más rápido, aumentando su fragilidad.
- Inflamación: La presencia de plástico extraño desencadena respuestas inflamatorias que degradan aún más el tejido óseo.
- Alteración del crecimiento: En estudios con animales, la exposición a microplásticos detuvo el crecimiento esquelético.
El vínculo con la osteoporosis y las fracturas
La creciente prevalencia mundial de fracturas relacionadas con la osteoporosis es un problema de salud pública cada vez mayor. La Fundación Internacional de Osteoporosis (IOF) proyecta un aumento del 32% en estas fracturas para 2050. Los investigadores ahora sospechan que la exposición a microplásticos puede ser un factor contribuyente. La posibilidad de que estas partículas se acumulen en la médula ósea y alteren su metabolismo es particularmente alarmante.
Investigación en curso e implicaciones futuras
Los científicos están iniciando estudios para confirmar la conexión entre la exposición a microplásticos y las enfermedades metabólicas de los huesos. Utilizando modelos animales, evaluarán el impacto de los microplásticos en la resistencia del fémur. Si se demuestra, los microplásticos podrían identificarse como un factor ambiental controlable detrás del aumento proyectado de fracturas óseas.
“Aunque las enfermedades osteometabólicas se conocen relativamente bien, existe un vacío en nuestro conocimiento sobre la influencia de los microplásticos en el desarrollo de estas enfermedades. Por lo tanto, uno de nuestros objetivos es generar evidencia que sugiera que los microplásticos podrían ser una posible causa ambiental controlable”. – Rodrigo Bueno de Oliveira, Laboratorio de Estudios Minerales y Óseos en Nefrología (LEMON) de la FCM-UNICAMP.
Esta investigación destaca una amenaza previamente subestimada para la salud esquelética. Si bien los factores del estilo de vida, como el ejercicio y la dieta, siguen siendo cruciales para la fortaleza ósea, la evidencia emergente sugiere que reducir la exposición a los microplásticos puede volverse cada vez más importante para prevenir complicaciones óseas en el futuro.




















