La personalidad de telerrealidad Monique Samuels, conocida por su papel en The Real Housewives of Potomac, habló recientemente sobre su enfoque de las citas como madre soltera de tres hijos, así como su sincero estilo de crianza. Samuels, quien se reincorporó al programa después de una ausencia de cinco años, comparte hijos de entre 7 y 12 años con su exmarido. Si bien actualmente no tiene citas, tiene un plan claro para cuando vuelva a ingresar al mundo de las citas: transparencia y presentación gradual de sus hijos.

Citas después del divorcio: una regla de seis meses

La estrategia de Samuels implica esperar al menos seis meses después de iniciar una relación seria antes de involucrar a sus hijos. Primero, la pareja se reunirá con el exmarido para establecer una base de paternidad compartida y luego se les presentará a los niños. El objetivo es presentar un frente unificado, enfatizando que ambos padres están avanzando en un espacio más saludable.

“Animaremos a los niños a que le den una oportunidad”, afirmó Samuels, “mamá y papá están en un lugar mejor”.

Este enfoque subraya la importancia de la estabilidad para los niños que atraviesan la separación de sus padres. Destaca que mientras los adultos siguen adelante, los niños necesitan tranquilidad constante y una transición clara y respetuosa.

Criar niños seguros y expresivos

Samuels hace hincapié en empoderar a sus hijos para que se expresen libremente. Ella los alienta a decir lo que piensan con respeto pero sin dudar, modelando asertividad y resiliencia. En broma, se refiere a ellos como “versiones mías en mini boca”, orgullosa de que no tolerarán el acoso.

Este estilo de crianza es notable porque contradice directamente la expectativa tradicional de que los niños sean tranquilos y deferentes. Plantea preguntas sobre cómo las normas sociales pueden sofocar las voces de los niños y por qué es crucial fomentar la confianza desde el principio.

Vacaciones, amor propio y honestidad brutal

A diferencia de muchas familias, Samuels no prioriza las fiestas tradicionales, sino que celebra los cumpleaños con viajes anuales. También prioriza el amor propio al enseñar a sus hijos el poder del diálogo interno positivo. Su punto más provocativo es que los niños no son tan “resilientes” como los adultos suponen y, a menudo, aprenden a enmascarar sus emociones temprano debido a entornos inseguros.

“Sólo porque tus hijos sean pequeños no significa que sean estúpidos”, afirma Samuels. “Captan energía y sienten todo más de lo que imaginas”.

Este punto es significativo porque cuestiona el desprecio común de las experiencias emocionales de los niños, lo que sugiere que los adultos subestiman su sensibilidad. Subraya la importancia de la transparencia emocional en la crianza de los hijos.

Reglas estrictas y vínculos afectuosos

A pesar de sus opiniones progresistas, Samuels mantiene límites firmes. La regla más estricta en su hogar es la hora de dormir, y se aplica sin excepción. Sin embargo, también aprecia el afecto físico que comparte con sus hijos, esperando que la cercanía nunca se desvanezca.

Este equilibrio ilustra que una crianza eficaz no requiere abandonar la disciplina por calidez. Sugiere que los niños prosperan cuando tienen estructura y amor incondicional.

En última instancia, la filosofía de crianza de Monique Samuels se centra en la honestidad, el empoderamiento y las expectativas realistas. Ella prioriza enseñar a sus hijos a navegar por el mundo con confianza y conciencia de sí mismos, mientras mantiene límites claros y fomenta un ambiente amoroso. Su enfoque desafía las normas convencionales y anima a los padres a ser transparentes con sus hijos y reconocer su inteligencia emocional.