La Asociación Estadounidense del Corazón (AHA) ha emitido una severa advertencia: si las tendencias actuales continúan, casi el 60% de las mujeres en los Estados Unidos vivirán con enfermedades cardiovasculares (ECV) para 2050. Esto representa un aumento significativo con respecto al aproximadamente 50% afectado actualmente, y las proyecciones son particularmente preocupantes para las mujeres más jóvenes y de color.

La crisis creciente: tasas crecientes en todos los ámbitos

La última declaración científica de la AHA, publicada en Circulation, pinta un panorama preocupante. Se esperan aumentos en todas las formas principales de enfermedades cardíacas, incluidas la presión arterial alta, la insuficiencia cardíaca, la fibrilación auricular y los accidentes cerebrovasculares. Los principales impulsores de este aumento son las crecientes tasas de obesidad, diabetes e hipertensión, afecciones que son cada vez más prevalentes en todos los grupos de edad.

La situación es especialmente grave entre las mujeres adultas jóvenes: las proyecciones indican que casi una de cada tres personas entre 22 y 44 años tendrá algún tipo de ECV para 2050, en comparación con menos de una de cada cuatro en la actualidad. Esto sugiere que las bases de las enfermedades cardíacas se están sentando a una edad más temprana, lo que lleva a décadas de problemas de salud crónicos.

Disparidades y factores sociales

La carga de los derechos compensatorios no se distribuye equitativamente. El informe de la AHA destaca que las mujeres que se identifican como indias americanas/nativas de Alaska, negras, hispanas o multirraciales experimentarán aumentos aún mayores en las tasas de enfermedades cardíacas.

Esta disparidad está vinculada a determinantes sociales sistémicos de la salud, incluida la pobreza, el acceso limitado a la atención médica, la inseguridad alimentaria y el estrés crónico. Estos factores amplifican el riesgo y crean barreras para la prevención y el tratamiento. Por ejemplo, se prevé que las mujeres negras tengan las tasas más altas de presión arterial alta, y se espera que más del 70% se vea afectada en 2050.

Obesidad infantil: una amenaza inminente

La creciente prevalencia de la obesidad infantil agrava aún más el problema. Para 2050, casi el 32% de las niñas de entre 2 y 19 años podrían ser obesas, lo que las colocaría en una trayectoria hacia problemas de salud cardíaca más tempranos y más graves. Esta tendencia se ve impulsada por una dieta deficiente, una actividad física insuficiente y un acceso limitado a recursos para un estilo de vida saludable.

¿Qué se puede hacer? La prevención es clave

Los expertos coinciden en que la prevención sigue siendo la estrategia más eficaz y rentable. La AHA recomienda centrarse en “Life’s Essential 8”, un marco que abarca alimentación saludable, ejercicio regular, abandono del tabaco, sueño saludable, control del peso, control del colesterol, control del azúcar en sangre y control de la presión arterial.

Sin embargo, los esfuerzos de prevención actuales están resultando inadecuados, particularmente para las poblaciones en riesgo. La AHA pide intervenciones más agresivas, incluido un mejor acceso a la atención médica, programas específicos para mujeres de color e intervención temprana en escuelas y comunidades.

Conclusión: un llamado a la acción urgente

Las proyecciones de la American Heart Association sirven como una llamada de atención. Sin cambios significativos en las políticas de salud pública, los estilos de vida y el acceso a la atención médica, las enfermedades cardiovasculares seguirán aumentando entre las mujeres estadounidenses. Ahora es el momento de actuar, con un enfoque renovado en la prevención, la detección temprana y el acceso equitativo a la atención.