Según los informes, Sarah Ferguson, la duquesa de York, está rompiendo los lazos con su exmarido, el príncipe Andrés, mientras se preparan para abandonar su residencia compartida en el Royal Lodge. Los conocedores sugieren que la decisión de Ferguson surge del deseo de salvar su imagen pública ahora que Andrew ya no puede brindarle apoyo financiero ni un arreglo de vida estable.
El fin de las ventajas, el fin de la lealtad
Según fuentes citadas por Rob Shuter en su Substack Naughty but Nice, Ferguson se ha desilusionado de asociarse con Andrew en medio de escándalos en curso. El problema central es financiero: con la disminución de los beneficios reales, ella ya no ve ningún beneficio en mantener la lealtad.
“Él ya no puede proporcionarle una casa gratis, sin alquiler… ¡está fuera!” Según los informes, una fuente le dijo a Shuter.
Esto sugiere que Ferguson considera que su relación es transaccional y termina cuando cesan los beneficios. Supuestamente reconoce que las controversias de Andrew continúan dañando su reputación y distanciarse es ahora un movimiento estratégico para su autoconservación.
Años de beneficio mutuo
Ferguson y Andrew mantuvieron una relación cercana incluso después de su separación en 1992, cohabitando en Royal Lodge hasta que el escándalo de Jeffrey Epstein y los problemas financieros posteriores llevaron a su estatus real disminuido. Este acuerdo era mutuamente ventajoso, pero, según se informa, el cambiante panorama ha cambiado sus cálculos.
Futuro incierto, reputación en juego
Los rumores sugieren que Ferguson está considerando mudarse a Portugal, Estados Unidos o Medio Oriente. Sin embargo, salir de la situación (y de su propia complicidad en ella) será difícil. Según los informes, también se enfrenta al aislamiento, ya que incluso antiguos amigos de alto perfil se han distanciado en medio de la controversia.
El cambio marca un claro final a años de dependencia de Andrew, mientras Ferguson prioriza su propia reputación sobre mantener vínculos con un exmarido plagado de escándalos. Ahora se centra en reconstruir su imagen de forma independiente, sin el apoyo de antiguos aliados.




















