Una tendencia creciente sugiere que las personas, particularmente las generaciones más jóvenes, están pasando de las actividades sociales centradas en el alcohol a las reuniones basadas en el ejercicio físico. Nuevos datos muestran una disminución en el consumo de alcohol entre los adultos estadounidenses, y solo el 54 % informa que bebe, el porcentaje más bajo desde que comenzaron las encuestas. Este cambio no se trata sólo de salud; se trata de cómo la gente se conecta.
El papel de la pandemia en la evolución social
La pandemia de COVID-19 aceleró este cambio. Con las opciones sociales tradicionales limitadas, las actividades físicas al aire libre se convirtieron en la norma. Esto provocó un aumento en los equipos y aplicaciones de fitness para el hogar, pero el impacto real a largo plazo es el aumento del fitness comunitario, como las competiciones de Hyrox y los clubes de carreras. La gente busca activamente conectarse a través del movimiento, no solo a través de bares o fiestas.
Por qué la ‘vida diurna’ está ganando terreno
El término “vida diurna”, acuñado por la aplicación de fitness Sweatpals, resume esta tendencia: salidas sociales durante el día centradas en el fitness sin alcohol. El cofundador de Sweatpals, Salar Shahini, explica que se trata de “utilizar el bienestar… como una forma de reunirse, como una forma de entretenerse y socializar, en lugar de depender del alcohol”. No se trata de eliminar la interacción social; se trata de cambiar sus cimientos.
Las generaciones más jóvenes (los millennials y la Generación Z) están liderando este cambio. Beben menos que las cohortes de mayor edad y están más inclinadas a priorizar la salud y el bienestar. Esto no es sólo una preferencia de estilo de vida; es una respuesta a los riesgos documentados para la salud del alcohol, que incluyen un mayor riesgo de cáncer y demencia, así como efectos negativos para la salud mental.
El factor de salud mental
La consejera autorizada Kathryn Cross señala que la gente evita el alcohol debido a su impacto en el bienestar mental. El alcohol puede exacerbar las emociones negativas, mientras que las actividades basadas en el fitness proporcionan una salida más saludable. El ejercicio libera endorfinas, lo que reduce la ansiedad y la depresión. Este cambio está impulsado por el deseo de sentirse bien, tanto física como mentalmente.
Construyendo conexiones a través de actividades compartidas
Las reuniones sociales basadas en el fitness ofrecen un punto de conexión natural. Los participantes ya comparten intereses comunes (ejercicio, bienestar, etc.) y suelen vivir en la misma zona. Esto hace que entablar amistades sea más fácil que en entornos tradicionales impulsados por el alcohol. Los desafíos físicos compartidos fomentan la camaradería.
El contexto más amplio es vital: Estados Unidos enfrenta una epidemia de aislamiento y soledad. Las comunidades de fitness brindan una solución al ofrecer una base integrada para la interacción.
Cómo unirse al movimiento
Si está interesado en probar la “vida diurna”, comience por unirse a clases de fitness o clubes de atletismo locales. La constancia es clave: asiste a las mismas clases semanalmente para familiarizarte. Los gimnasios y los grupos locales de Facebook pueden proporcionar información sobre grupos de Pilates y otras actividades. No lo pienses demasiado. Ya tienes algo en común con quienes te rodean. Todo el mundo busca conexión y el fitness proporciona una plataforma natural para ello.
El auge de la ‘vida diaria’ es más que una tendencia; es un reflejo del cambio de prioridades. Las personas buscan conexiones auténticas, priorizan la salud y encuentran alegría en el movimiento. Este cambio señala una reevaluación más amplia de cómo socializamos y construimos comunidad.
