La patinadora artística estadounidense Amber Glenn ha hablado con franqueza sobre el impacto positivo de identificarse públicamente como bisexual y pansexual en su carrera atlética y su vida personal. En una entrevista reciente con NBC, Glenn, de 26 años, describió su decisión de salir del armario como una experiencia liberadora que alivió la presión para ajustarse a las expectativas de los demás.
Rompiendo barreras en la historia olímpica
Glenn se está preparando actualmente para los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, donde está preparada para convertirse en la primera mujer abiertamente en competir en patinaje artístico olímpico. Este hito marca un importante paso adelante para la representación LGBTQ+ en el deporte. Según Outsports, que rastrea a los atletas LGBTQ+ desde 1999, Glenn será la primera mujer en patinar artístico en unos Juegos Olímpicos. Recientemente consiguió su tercer título estadounidense consecutivo, lo que la posiciona como una fuerte contendiente para ganar una medalla olímpica, algo que ninguna mujer estadounidense ha logrado en la prueba individual desde 2006.
De las noticias locales a la visibilidad global
Glenn reveló públicamente por primera vez su sexualidad en 2019 después de apoyar abiertamente al patinador por parejas Timothy LeDuc. Explicó que su objetivo no era hacer una gran declaración sino simplemente ser honesta acerca de quién es ella. “No quiero poner mi sexualidad en la cara de la gente, pero tampoco quiero ocultar quién soy”, dijo en ese momento.
Sin embargo, el anuncio rápidamente se extendió más allá de los medios locales y se convirtió en noticia internacional. Glenn expresó sorpresa por la rápida atención, pero finalmente se sintió agradecida de que su mensaje llegara a una audiencia más amplia. “No esperaba que estallara como lo hizo… Pero estoy agradecida porque hicieron llegar mi mensaje. Pude representar a mucha gente que está en el patinaje, especialmente a las mujeres queer”.
Un cambio de perspectiva
La experiencia de Glenn destaca la creciente visibilidad de los atletas LGBTQ+ y la creciente aceptación dentro de los deportes competitivos. Al compartir su historia, no solo se ha empoderado a sí misma, sino que también ha brindado representación a los atletas queer en el patinaje artístico y más allá.
“Fue algo que me hizo libre… Pude sentir que no me estaban presionando para tratar de ocupar el lugar de otra persona”.
Este cambio de perspectiva le permitió a Glenn concentrarse en su actuación sin el peso de ocultar una parte central de su identidad, lo que potencialmente contribuyó a su éxito reciente.
El viaje de Glenn subraya cómo la autenticidad puede ser un catalizador tanto para la liberación personal como para los logros deportivos.
